A menudo nos preguntan cómo ahorrar en una comunidad de propietarios con el aislamiento y la respuesta es sencilla. En primer lugar revisando el aislamiendo del edificio. Casi la mitad de la energía que pagamos se escapa por las ventanas, paredes y techos de las viviendas. Eso nos lleva a la necesidad de mejorar el aislamiento de los edificios para ahorrar dinero, contaminar menos y estar más confortables en casa.

El aislamiento es la mejor solución para la rehabilitación energética de un edificio, tal y como pone de manifiesto la Guía práctica de la energía para la rehabilitación, elaborada conjuntamente por el Instituto de Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE) y la Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes (ANDIMAT), y es la fórmula de ahorro de menor coste y máximo beneficio para el propietario, además de una de las principales medidas y acaso la más rentable para reducir las emisiones de CO₂.

En una situación ideal los elementos constructivos que están en contacto con el exterior, con una estancia contigua o con otra vivienda, tienen suficiente resistencia al paso del calor, tal y como se hace en las edificaciones actuales. Esto es así sobre todo con la entrada en vigor del nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE) por el Real Decreto 314/2006, que sigue la Directiva Europea de Eficiencia Energética de los edificios (2002/91/CE) y resulta mucho más exigente que la legislación anterior.

Más de la mitad de los edificios españoles están construidos sin la protección térmica adecuada, por lo que se aconseja realizar una rehabilitación térmica que logre un ahorro del orden del 50 % de la energía consumida. Para ello hay que actuar sobre los muros y cubiertas, utilizando los materiales aislantes más adecuados, e instalar en los huecos marcos aislantes y ventanas con aislamiento térmico reforzado, además de proteger tuberías, conductos y tanques para evitar pérdidas de calor.

La reciente publicación del Real Decreto 235/2013 completa la adaptación a la Directiva europea de eficiencia energética (2010/031/UE), ampliando a los edificios existentes la obligatoriedad de la certificación energética para todas las viviendas que se vendan o alquilen, con lo que el ahorro energético empieza a ser cada vez menos voluntario. En dicho certificado deben constar las características energéticas y la calificación energética del inmueble a que corresponda.

El estudio de las posibles mejoras que permitan reducir el consumo energético se hace mediante un diagnóstico energético del edificio en el que se analizan todas las posibilidades de mejora de las instalaciones y de la envolvente del inmueble: muros, ventanas y cubiertas.

El aislamiento térmico no es tan caro ni tan complicado como parece. Lo deseable es una rehabilitación energética completa, cualquier ahorro que se consiga será beneficioso tanto para el consumidor como para la economía nacional, si tenemos en cuenta que el consumo energético de las viviendas está en torno al 20 % del total, y que el 80 % de la energía que se consume en España es importada

El coste de la rehabilitación térmica se puede amortizar con el ahorro económico que consigue en la factura de energía, en un plazo medio de 5 a 7 años. Un ahorro considerable a medio/largo plazo ¿no?

Imagen  

¡Comparte! Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Pin on Pinterest0Share on LinkedIn0Email this to someone

Post relacionados

Deja un comentario